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El Pensamiento Catastrófico en el maestro.

Actualizado: 1 abr


Agobiado por la idea de que la sociedad piensa que su ejercicio profesional es de "quinta" o más baja categoría respecto de las otras profesiones, maestros y maestras se dejan llevar por la idea de que es un ser vulnerable; es un sentimiento de compasión con el otro y de auto-compasión consigo mismo, asociado a un comportamiento pasivo de lástima o pena ante lo que considera una desgracia.
"La esperanza es lo último que se pierde". Esta expresión, tomada del refranero popular, en cierta forma caracteriza un estado de desesperanza; es un último refugio después de trasegar por el agotador laberinto de un objetivo no alcanzado o casi por no alcanzar. La verdad, es que este refrán inyecta mucho el conformismo, es más, no impulsa, no proyecta. Expresa una sensación de "espera en reposo", es decir, es pasivo desmotivador.
La motivación se puede definir como un proceso que orienta las conductas hacia el logro de un objetivo o la satisfacción de una necesidad. Es dinámica, y en esa característica, radica su esencia. La motivación es un sentimiento, tal vez de los más vitales en el ser humano. Y lo es, en tanto nos aporta una gran energía; energía que puede mantenerse y desarrollarse, pero también desvanecerse y languidecer.
La motivacion se relaciona con el pensamiento positivo de las personas, la alegría por el futuro y por las ganas de avanzar. Se produce no solo en el ámbito profesional, sino también en el ámbito personal; no sólo en el ámbito individual, sino tambien en el colectivo. En este último, caen las empresas, las organizaciones y las comunidades.
La motivación se contrapone al pensamiento negativo, al tedio y a la frustración. Hace algún tiempo leí en cierto blog que el pensamiento negativo era como una patología, tan absorbente como la de una Tenia. Absorbe la felicidad para trasformarla en detritus y no cesa de sorber de las sustancias más ricas su extracto alegre; sabotean lo mejor de nosotros.
Por ser recurrente, el pensamiento negativo casi siempre se manifiesta con un mismo perfil: de manera corta, como un mensaje en taquigrafia, emite repetidamente lo mismo. Por ejemplo, reconstruye reiteradamente un suceso pasado. Las personas no avanzan por encima de él, no lo superan, se muestran indefensas e incapaces. Sufren de sobregeneralización, en la que a partir de un hecho aislado, crean una regla universal, es decir, general para cualquier situación y momento. Por ejemplo, "todos los estudiantes de estrato bajo carecen de futuro" o "todos los maestros son groseros", o "todas las maestras son gritonas", o "todos los hombres son los mismos".
Tales pensamientos son amenazantes en la medida en que se asumen como verdades absolutas y en esto radica su peligrosidad: se dá por cierto algo que no lo es. No hay un ¡detente! para cuestionarlos y analizarlos.
El pensamiento negativo conduce a comportamientos y actitudes negativas en virtud a que están asociados a los sentimientos y emociones. Existen pensamientos negativos destructivos que se basan en el odio, el rencor, la culpabilidad, la cólera o la envidia; también existen pensamientos negativos limitantes que se basan en el temor, el miedo, la preocupación y la posibilidad de ser víctima. Por último, los pensamientos negativos catastróficos que se basan en la presunción de que todo saldrá mal.
En la institución educativa un Pensamiento Catastrófico de maestros y maestras, además de reflejar preocupaciones reales, pueden afectar en ellos la moral y la motivación. La lista de pensamientos catastróficos no es corta.
Por ejemplo:

  • "No hay nada que hacer con el/ella, es caso perdido";
  • "No tiene sentido intentarlo, no va a funcionar";
  • "Los padres no se involucran en la educación de sus hijos, y eso dificulta mi trabajo";
  • "La cantidad de trabajo administrativo no deja dedicar el tiempo necesario a mis alumnos.";
  • "Las condiciones de las aulas son tan malas que es imposible ofrecer una educación de calidad";
  • Nunca voy a recibir apoyo de la administración para ayudar a mis estudiantes";
  • "Las decisiones educativas son tomadas por personas que no tienen idea de lo que realmente sucede en el aula";
  • "Los cambios en los planes de estudio y en las políticas educativas son tan frecuentes que es imposible mantenerse al día";
  • "Los rectores son reacios a implementar nuevas ideas, lo que mantiene a la escuela estancada";
  • "No se nos proporciona el equipo ni los recursos necesarios para experimentar con nuevas tecnologías en el aula";
  • "Lo más importante son las Pruebas del ICFES, esa es la calidad educativa".
En realidad lo que no existe es una visión, y por tal razón, no hay misión que cumplir.
A los docentes les gusta hacer formulaciones en el sentido de que sus estudiantes desarrollen el "Pensamiento Crítico", olvidándose de otros aspectos de la educabilidad, como si lo más importante fuera estar atentos a las trampas que pone la sociedad. Formar en un pensamiento crítico es una estrategia obligada para resistir el paradigma mercantil de la educación, pero no debe atentar contra la necesidad de formar a los chicos y chicas en la felicidad, en la eficacia con respecto a sus metas, en la productividad y en la ética. El desafio es desarrollar el entusiasmo estudiantil, las ganas de hacer, el interés por el virtuosismo y la ética, las ganas de avanzar académicamente y de crecer profesionalmente".
Agobiado por la idea de que la sociedad piensa que su ejercicio profesional es de "quinta" o más baja categoría respecto de las otras profesiones, maestros y maestras se dejan llevar por la idea de que es un ser vulnerable; Es un sentimiento de compasión con el otro y de auto-compasión consigo mismo, asociado a un comportamiento pasivo de lástima o pena ante lo que considera una desgracia.
Es lógico que esto afecta el quehacer docente. Si no crees en las posibilidades de solución, nunca hallarás una solución. Sólo si cambias la manera de ver las cosas, las cosas que ves, cambian. Solución y cambio van juntas de la mano; es el acto creativo de la intervención pedagógica, es la conjunción necesaria para superar el pensamiento negativo y catastrófico.
El pensamiento catastrófico no se deja hablar, tampoco escucha. Es imposible estrechar la mano de quien está poseido, porque su puño se encuentra siempre cerrado. Por eso es intransigente y por eso no ve las posibilidades de mejoramiento.
En las instituciones educativas esto es casi cotidiano. Jornadas pedagógicas que no resuelven, porque empiezan sin dirección y desposeidos de visión de futuro y de cambio. Se desacredita el medio natural que posee el maestro para la re-creación, cual es la reflexión pedagógica. Así es de letal el pensamiento negativo y catastrófico.
Y sin esa posiblilidad tiende más a la calificación de los resultados que de los procesos; padecerá de acorralamieto pedagógico que lo mantendrá en el status de una enseñanza memorística y de solo contenidos, mientras forma pensamientos empíricos no teóricos y de tipo descriptivo.
Construir un ambiente de confianza y dejar que sea construido, es un antídoto para los pensamientos catastróficos en las instituciones educativas formadoras de niños, niñas y jóvenes. En efecto, la falta de confianza en los valores instituidos como en sus ejes transversales, no da márgen para la reflexión ni para el abordarje con miras a la actualización de sus Proyectos Educativos Institucionales, PEI

 
 
 

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