El Pensamiento Catastrófico en el maestro.
- José Angel Pernett C.
- 22 mar 2017
- 5 min de lectura
Actualizado: 1 abr

Agobiado por la idea de que la sociedad piensa que su ejercicio profesional es de "quinta" o más baja categoría respecto de las otras profesiones, maestros y maestras se dejan llevar por la idea de que es un ser vulnerable; es un sentimiento de compasión con el otro y de auto-compasión consigo mismo, asociado a un comportamiento pasivo de lástima o pena ante lo que considera una desgracia.
"La esperanza es lo último que se pierde". Esta expresión, tomada del refranero popular, en cierta forma caracteriza un estado de desesperanza; es un último refugio después de trasegar por el agotador laberinto de un objetivo no alcanzado o casi por no alcanzar. La verdad, es que este refrán inyecta mucho el conformismo, es más, no impulsa, no proyecta. Expresa una sensación de "espera en reposo", es decir, es pasivo desmotivador.
La motivación se puede definir como un proceso que orienta las conductas hacia el logro de un objetivo o la satisfacción de una necesidad. Es dinámica, y en esa característica, radica su esencia. La motivación es un sentimiento, tal vez de los más vitales en el ser humano. Y lo es, en tanto nos aporta una gran energía; energía que puede mantenerse y desarrollarse, pero también desvanecerse y languidecer.
La motivacion se relaciona con el pensamiento positivo de las personas, la alegría por el futuro y por las ganas de avanzar. Se produce no solo en el ámbito profesional, sino también en el ámbito personal; no sólo en el ámbito individual, sino tambien en el colectivo. En este último, caen las empresas, las organizaciones y las comunidades.
La motivación se contrapone al pensamiento negativo, al tedio y a la frustración. Hace algún tiempo leí en cierto blog que el pensamiento negativo era como una patología, tan absorbente como la de una Tenia. Absorbe la felicidad para trasformarla en detritus y no cesa de sorber de las sustancias más ricas su extracto alegre; sabotean lo mejor de nosotros.
Por ser recurrente, el pensamiento negativo casi siempre se manifiesta con un mismo perfil: de manera corta, como un mensaje en taquigrafia, emite repetidamente lo mismo. Por ejemplo, reconstruye reiteradamente un suceso pasado. Las personas no avanzan por encima de él, no lo superan, se muestran indefensas e incapaces. Sufren de sobregeneralización, en la que a partir de un hecho aislado, crean una regla universal, es decir, general para cualquier situación y momento. Por ejemplo, "todos los estudiantes de estrato bajo carecen de futuro" o "todos los maestros son groseros", o "todas las maestras son gritonas", o "todos los hombres son los mismos".
Tales pensamientos son amenazantes en la medida en que se asumen como verdades absolutas y en esto radica su peligrosidad: se dá por cierto algo que no lo es. No hay un ¡detente! para cuestionarlos y analizarlos.
El pensamiento negativo conduce a comportamientos y actitudes negativas en virtud a que están asociados a los sentimientos y emociones. Existen pensamientos negativos destructivos que se basan en el odio, el rencor, la culpabilidad, la cólera o la envidia; también existen pensamientos negativos limitantes que se basan en el temor, el miedo, la preocupación y la posibilidad de ser víctima. Por último, los pensamientos negativos catastróficos que se basan en la presunción de que todo saldrá mal.
En la institución educativa un Pensamiento Catastrófico de maestros y maestras, además de reflejar preocupaciones reales, pueden afectar en ellos la moral y la motivación. La lista de pensamientos catastróficos no es corta.
Por ejemplo:
"No hay nada que hacer con el/ella, es caso perdido";
"No tiene sentido intentarlo, no va a funcionar";
"Los padres no se involucran en la educación de sus hijos, y eso dificulta mi trabajo";
"La cantidad de trabajo administrativo no deja dedicar el tiempo necesario a mis alumnos.";
"Las condiciones de las aulas son tan malas que es imposible ofrecer una educación de calidad";
Nunca voy a recibir apoyo de la administración para ayudar a mis estudiantes";
"Las decisiones educativas son tomadas por personas que no tienen idea de lo que realmente sucede en el aula";
"Los cambios en los planes de estudio y en las políticas educativas son tan frecuentes que es imposible mantenerse al día";
"Los rectores son reacios a implementar nuevas ideas, lo que mantiene a la escuela estancada";
"No se nos proporciona el equipo ni los recursos necesarios para experimentar con nuevas tecnologías en el aula";
"Lo más importante son las Pruebas del ICFES, esa es la calidad educativa".





Comentarios