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Los Agentes Externos de la Educación Socioemocional


A partir del siglo XXI algunos estudios empezaron a considerar, además del contexto social, cultural y medioambiental en la formación emocional de las personas, ciertos factores que denominaron los “agentes externos” que ampliaban la comprensión de cómo los contextos, influyen en el desarrollo emocional de las personas.
Rapidamente estos trascendieron a muchísimas instituciones educativas como enfoques, a tal punto que organizaciones como la Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning (CASEL) promovieron su integración en la Educación Emocional bajo el entendido de que tales “agentes externos” ayudarían a la gestión de las emociones en los estudiantes.
El debate quedó abierto en virtud de la claridad establecida acerca de la importancia del bienestar emocional y social para el rendimiento académico. El alcance de los factores externos llegó a tal punto, que fueron integrados en dicho concepto los medios de comunicación, la cultura popular y el entorno digital como agentes que impactan el aprendizaje y la vida emocional de los estudiantes.
La integración del concepto puso de relieve la complejidad de la naturaleza multifacética de la educación socioemocional como disciplina; además de representar un significativo adelanto respecto de los denominados agentes tradicionales centrados en personas (docentes, padres y madres de familia, administradores escolares y cuidadores-cuidadoras) y en instituciones (escuelas, programas educativos, etc.) también representó un nuevo marco de influencias en este tema.
Una definición sencilla del concepto “agentes externos” de la educación socioemocional, incluye elementos de la cultura y de la idiosincracia regional como moldeadoras de experiencias emocionales en los estudiantes. En efecto, la música popular, las redes sociales, los entornos digitales, la literarura y el cine favorecen la creación de imaginarios emocionales y obligan a que se comprenda dicha educación de manera contextualizada, hecho que marca una diferencia con los enfoque tradicionales que pueden dejar por fuera estas influencias.
A estos aspectos de la cultura y la idiosincracia pueden también agregarse otros que se refieren a la forma como se comunican y relacionan emocionalmente los jóvenes. Así, gracias a las tecnologías digitales y las plataformas electrónicas de redes sociales, pueden darse consecuencias (positivas o negativas) sobre la autoestima, la autoconciencia y la percepción sobre sí mismo.
Y... ahí está el detalle: los factores externos conminan a que los docentes trasciendan la enseñabilidad de las disciplinas hacia la búsqueda del bienestar emocional de sus estudiantes, es decir a la educabilidad del SER humano.
Argumentos sobre la importancia de la integración de agentes externos en la educación socioemocional y su relevancia en la formación de estudiantes críticos, dentro del universo digital, se encuentran en los trabajos de Giorgio Gini que centra sus aportes en la relación Uso Reflexivo de la Tecnología–Aprendizaje socioemocional[1]. En dichos aportes se reconocen los desafíos que se presentan en los entornos digitales y que indiscutiblemente afectan el estado socioemocional de cualquier estudiante y pone como ejemplo, además del ciberacoso, la desinformación.
O las Investigaciones de Joseph Zins desde 2004 centradas en identificar, con base científica, los aspectos que unen la salud emocional con el éxito en el aula, concluyendo en la necesidad de integrar competencias emocionales, como la gestión de las relaciones, en el currículo escolar y así, alcanzar estados altos de bienestar estudiantil, circunstancia que redunda en el rendimiento académico[2].
Otro aspecto son las experiencias con las que llegan los estudiantes al salón de clase. Cada estudiante llega con unas experiencias relacionadas con los agentes tradicionales y con los agentes externos, hecho que posibilita las reflexiones sobre cómo es que se afectan tanto las emociones como las relaciones, haciendo más rico el aprendizaje sobre la educación socioemocional. Por ejemplo, si un docente o una docente planifica la utilización de una estrategia de aprendizaje como la auto-reflexión, para lo cual acude a un método de Aprendizaje Basado en Proyectos y una técnica de enlistar aquellos agentes externos que más influyen en sus comportamientos, seguramente desarrollará habilidades de pensamiento crítico sobre lo que más le afecta emocionalmente, en vez de simplemente reaccionar a las dinámicas interpersonales dentro del aula.
Un referente sobre el impacto de los agentes externos lo encontramos en Sloboda, J,A (2005) en su texto The musical mind. The cognitive psychology of music., leído mediante traducción realizada desde Google Traductor. Este autor ofrece valiosas perspectivas que pueden ser argumentadas en favor de la educación socioemocional en instituciones educativas de primaria y bachillerato, especialmente en contextos como el de Colombia.
Sloboda considera la música como herramienta de expresión emocional, ya que permite a las personas comunicar y procesar sus sentimientos. Según Sloboda, la música tiene el poder de crear lazos emocionales y generar empatía. En el ámbito escolar, las actividades musicales grupales, como coros o ensambles, pueden promover la colaboración y el apoyo mutuo entre los estudiantes. Estos espacios fomentan no solo habilidades musicales, sino también la capacidad de escuchar y comprender a los demás, reforzando así habilidades sociales esenciales que son parte fundamental de la educación emocional.
En un contexto escolar, especialmente en Colombia, donde la diversidad cultural y musical es rica, incorporar la música en el currículo puede ofrecer a los estudiantes una vía para explorar y expresar sus emociones de manera segura. Fomentar espacios donde los estudiantes puedan escuchar, crear y compartir música puede ayudarles a identificar y gestionar sus emociones, un componente crucial de la educación socioemocional.
 
Referencias:
[1] Gini, G (2016) “Aprendizaje socioemocional en ambientes digitales; ¿Cuál es el papel del educador? computadores en el comportamiento humano. 60, 153-158
[2] Zins, J. E., Weissberg, R. P., Wang, M. C., & Walberg, H. J. (2004). "Construyendo el éxito académico sobre la base del aprendizaje socioemocional: ¿Qué dice la investigación?". Teachers College Press.

 

 
 
 

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